Fecha de actualización: Sábado 1ro de abril de 2017
Los edificios modernos de oficinas, que batallan entre la eficiencia energética y la deficiente calidad del aire por falta de ventilación natural, pueden ser especialmente propensos a padecer ambientes poco saludables, cuyas consecuencias se muestran en los llamados síntomas del Sindrome del Edificio Enfermo.
Cefaleas, fatiga, rinitis, náuseas y toda una extensa lista de molestias se asocian a la presencia de contaminantes biológicos y químicos en el interior de oficinas. Fotocopiadoras, impresoras, ordenadores y sus periféricos nos acompañan diariamente y cada vez con mayor intensidad, especialmente en los ambientes de oficinas. Aliados indispensables para el trabajo, estos aparatos son, a la vez, fuentes potenciales de exposición a contaminantes químicos, que juegan un papel en el denominado Sindrome del Edificio Enfermo. El INSHT acaba de publicar una nota técnica para evitar o reducir este riesgo.