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08/10/2016. Adif investiga las responsabilidades en el mantenimiento de la vía de Pajares

Analiza en un laboratorio el carril roto en metro y medio y revisa cuándo pasaron por el lugar el tren auscultador y la cuadrilla de conservación

Fecha de actualización: Sábado 8 de octubre de 2016

La rampa ferroviaria de Pajares vivió el pasado 30 de septiembre a las 21.37 horas un milagro, pues el descarrilamiento del Alvia 665 procedente de Barcelona en el túnel de Loma de Asno se saldó sin lamentar heridos de consideración entre sus 78 pasajeros.

Varios son los motivos que evitaron la catástrofe y uno es que Ramos, el maquinista a los mandos y que acumula más de 30 años de servicio, respetó la limitación temporal de velocidad activada entre los dos túneles precedentes, lo que hizo que el convoy avanzara a unos 30 kilómetros por hora en una zona que, de ordinario, permite rodar a unos 70, según los pilotos consultados. Este tipo de limitaciones transitorias se arbitran cuando el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) encuentra algún defecto en la vía o está realizando obras en el lugar. Las fuentes consultadas atribuyen a un providencial bache la orden que al final impidió llegar al fatídico lugar a mayor velocidad.

«El susto duró unos segundos; luego al comprobar que los sistemas seguían funcionando ya respiré», ha comentado el maquinista a sus compañeros. La sensación de alivio está dando paso ahora a una investigación, emprendida por Adif, que determine qué falló para que sucediera un accidente que, con los protocolos de seguridad en la mano, no debe nunca ocurrir.

El origen del siniestro está en la rotura de un segmento de carril, en aproximadamente metro y medio, probablemente al paso del anterior mercante. El riel se quebró por su parte superior, lo que se conoce como la cabeza, manteniendo el alma y el patín, esto es, las otras dos partes de las que se compone el carril. De haberse roto entero, los sistemas de supervisión habrían detectado el problema y activado los semáforos en rojo para impedir el paso del siguiente tren.

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