Segun los resultados del estudio sobre más de 1,4 millones de nacimientos en Ontario (Canadá) entre 2003 y 2015.
Fecha de actualización: Jueves 15 de septiembre de 2016
El primer trimestre de gestación es un periodo crítico, pero no todo está vedado. La resonancia magnética (RM) es un buen ejemplo: -cuando se realiza en las primeras semanas no incrementa el riesgo de aborto, de muerte neonatal o de malformaciones congénitas. Tampoco eleva el riesgo de pérdida de visión, sordera o cáncer durante los primeros cuatro años de vida. Así lo atestigua un análisis de los registros de más de 1,4 millones de nacimientos en Ontario (Canadá) entre 2003 y 2015.
Prudencia y embarazo van siempre de la mano, pero el exceso de celo puede ser perjudicial. En términos generales, la RM no se considera peligrosa para el feto en el segundo y el tercer trimestre, pero los autores del estudio que se acaba de publicar en JAMA, dirigidos por Joel Ray, del Hospital St Michael, en Toronto, apreciaron que no existían estudios controlados sobre la seguridad durante el primer trimestre, que es cuando se forman los principales órganos y estructuras.
El único punto en el que piden cautela es la administración de gadolinio como medio de contraste. En su análisis constataron un mayor riesgo de muerte fetal o neonatal cuando la madre se había sometido a RM con gadolinio, aunque el número de casos fue reducido. También se incrementó ligeramente el riesgo patologías de la piel o reumáticas.
En realidad, la nueva investigación viene a reforzar las pautas con las que ya trabajan los clínicos. Marina de la Fuente, jefa de Radiología de la Clínica Ruber, de Madrid, comenta que hay dos efectos a los que los especialistas en radiología prestan especial atención. El primero es el impacto de la radiofrecuencia durante la exploración, que se traduce en un posible calentamiento fetal. No obstante, asegura que "es poco probable que se produzca un cambio importante en la temperatura".
El segundo es el elevado ruido que genera la RM, que en la paciente se puede amortiguar con tapones, pero "no se tiene constancia de alteraciones auditivas en el feto por esta causa".
Radiaciones ionizantes
Cuestión diferente son las pruebas de imagen que emiten radiaciones ionizantes, como la radiografía y la tomografía computarizada (TC), que en dosis elevadas son de alto riesgo. De la Fuente precisa que estas técnicas se pueden realizar de forma segura en gestantes, siempre y cuando "se sopesen los beneficios y los riesgos y se sigan los criterios de justificación clínica de la prueba". Una vez comprobada la idoneidad, será necesario "optimizar la dosis que llega al feto, que no debe sobrepasar los 100 miligrays (mGy)". Este límite no se alcanza nunca: "Raramente superamos los 50".
El miedo a las exploraciones sigue estando muy presente y no sólo en las embarazadas; también en los médicos. En opinión de De la Fuente, "la formación en protección radiológica es insuficiente". El jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Fundación Jiménez Díaz, Francisco Javier Plaza, confirma que se trata de un temor muy arraigado, a pesar de que se adoptan diversas precauciones en las gestantes, como realizar RM en vez de TC siempre que se pueda o emplear petos de protección para evitar la irradiación de las zonas más sensibles. Además, se intentan evitar las pruebas durante el primer trimestre.
Otro temor emana de los fármacos, que a menudo son indispensables para la salud de la madre. Plaza explica que el 90 por ciento de los que se prescriben a las gestantes nunca se han asociado a efectos graves. Ahora bien, las fichas técnicas no pueden descartar el riesgo porque, por razones éticas y legales, no hay estudios ad hoc.
En el ámbito terapéutico también se han superado muchos obstáculos. Un ejemplo paradigmático es el cáncer de mama, que hoy "se puede tratar sin poner en riesgo la vida de la madre ni la del futuro niño", expone Ana Lluch, jefa del servicio de Oncología del Hospital Clínico de Valencia. Y lo dice alguien con una gran experiencia a sus espaldas.
La estrategia se basa en el tratamiento con quimioterapia, que se intenta administrar a partir de las 12 semanas. "Damos fármacos citotóxicos que no afecten a la embriogénesis, como son las antraciclinas, la ciclofosfamida y el 5-fluorouracilo". El objetivo es reducir el tamaño del tumor "y esperar a que el feto sea viable y se produzca un parto natural o por cesárea". Es entonces cuando puede realizarse la cirugía de los tumores grandes.
Diario Médico
Disponible en : http://ginecologia-y-obstetricia.diariomedico.com/2016/09/12/area-cientifica/especialidades/ginecologia-y-obstetricia/la-rm-es-segura-para-el-feto-en-el-primer-trimestre-de-embarazo
Consultado el 15/09/2016