Fecha de actualización: Lunes 19 de septiembre de 2016
La jurisprudencia militar y el hermetismo de esta institución española impiden que casos de acoso laboral y de discriminación a las mujeres salgan a la luz pública.
En 1988 a las mujeres se les abrió la puerta a este mundo eminentemente masculino, aunque no pudieron entrar sin distinción de cuerpos, ni escalas, hasta el año 2000. En 2014 las mujeres superaban el 12% del total de la plantilla, situando al Estado español entre los primeros de Occidente en porcentaje de mujeres militares.
Al principio la protagonista de esta historia fue víctima del machismo “positivo”, aquel cuya intención no es perjudicar sino proteger. Más tarde solicitó una plaza dentro de la Armada pero en un destino de tierra, concretamente en la Flotilla de Aeronaves. Allí comenzó a ser asediada por parte del segundo comandante de la unidad. Finalmente optó por consultar a un abogado, algo que no tardó en llegar a oídos de su mando: “Me dijo que la próxima vez que fuese a un abogado, igual no salía del edificio”.
Posteriormente solicitó una reducción cuando su hijo tenía cuatro años. No le dieron contestación y en febrero de 2015 el Ministerio de Defensa modificó la ley y ya no se podía acoger a la reducción de jornada por conciliación de la vida familiar puesto que su hijo había cumplido cinco años y solo se permite hasta los cuatro. Abandonó la Armada, tras dar conocimiento del acoso laboral que sufría por parte de su comandante segundo.
La Voz del Sur
Disponible en:
http://www.lavozdelsur.es/la-guerra-silenciada-contra-mujeres-en-la-armada
Consultado el: 19/09/2016