Fecha de actualización: Jueves 15 de noviembre de 2018
Nos duele la espalda incluso desde niños. A muy temprana edad implantamos el hábito (poco sano) de pasar entre siete y ocho horas sentados en pupitres. Más tarde, institutos y universidades se convierten en la antesala del puesto de trabajo rematando el descalabre postural.
Hace falta mucho ejercicio para compensar la falta de movilidad que acusamos en la vida diaria. Fomentar los trayectos caminando es una buena manera de empezar, también he comentado en un artículo anterior que las visitas frecuentes al fisioterapeuta son un modo de mantenimiento y prevención de molestias, pero aún se puede mejorar. Descubre las tres disciplinas físicas más adecuadas para fortalecer la espalda y proteger la columna.
La natación es el deporte estrella a la hora de abordar problemas de espalda, siendo adecuado a cualquier edad y adaptable a casi cualquier condición de columna, salvo en momentos de crisis aguda como una lumbalgia, en el que se recomienda reposo absoluto durante unos días. Esto es aplicable a cualquier deporte.
Nadando, movemos toda la musculatura del cuerpo sin impacto, mejoramos la capacidad respiratoria, hacemos cardio y soltamos tensión emocional, es la magia que tiene estar en contacto con el agua.
Lo ideal es acudir a clases para aprender una buena técnica y escoger el estilo que más beneficie. Por lo general, nadar a espalda suele ser lo mejor ya que la columna se mantiene recta.
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Última visita: 15/11/18