Fecha de actualización: Martes 7 de junio de 2022
Una de las soft skills más demandadas desde el comienzo de la década es la inteligencia emocional. Y es que, no en vano, constituye uno de los ingredientes de la receta que alimenta el rendimiento, tanto en el lugar de trabajo como en la vida personal. Pero comienza con uno mismo. Desde la confianza, la empatía y el optimismo hasta las habilidades sociales y el autocontrol, comprender y manejar las propias emociones puede acelerar el éxito en todas las áreas de la vida. De ahí que The British Psychological Society ofrezca una treintena de pautas para mejorarla. O mejor dicho, automejorarla.
No importa en qué campo profesional se desarrolle la carrera, o si se administra un equipo de 3, de 30, de 300 o de 3.000 personas –e incluso si es para uno mismo–, darse cuenta de cuán efectivo se es, para controlar la propia energía emocional, es un excelente punto de partida. ¿Lo malo? Que no venía incluida en el plan de estudios, sea cual fuese; la inteligencia emocional no es algo que nos enseñen o evalúen.
Inteligencia emocional
Identificar y gestionar las propias emociones y reaccionar adecuadamente a las de los demás. Comprender cómo esas emociones dan forma a los pensamientos y las acciones, para que tener un mayor control sobre el comportamiento y desarrollar las habilidades para conducirse de manera más efectiva. Ni más ni menos.
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Última visita: 07/06/2022