Fecha de actualización: Jueves 21 de septiembre de 2017
Espectaculares saltos de esquí para inaugurar una pista de nieve en un centro comercial. Cabriolas de parkour para animar una convención de empresas. Patinaje acrobático para presentar una nueva máquina de afeitar “superdeslizante”.
Más difícil todavía: un partido de tenis vertical en un rascacielos para presentar el Open de Madrid 2011. Hay pocas cosas que los hermanos Carlos y Anna López Infante no hayan podido hacer enganchados a un arnés. Su empresa, Perfodance, lleva más de 15 años creando espectáculos de impacto a medida para empresas, marcas, acontecimientos deportivos, culturales o corporativos. Igual que la de Pedro Aunión, fallecido el pasado fin de semana al caer desde 28 metros de altura cuando ejecutaba una coreografía de danza aérea en el festival de música madrileño Mad Cool.
¿De qué pasta hay que estar hecho para bailar en las alturas? ¿Qué clase de miedos hay que vencer para saltar al vacío sonriendo? ¿Es este uno de los oficios más peligrosos? “En absoluto. Yo paso más miedo en los miles de viajes en coche que tenemos que hacer. Nadie se tira desde 30 metros sin estar seguro de que está bien enganchado. Sin haber repasado una y otra vez todas sus herramientas. Si no tienes esa confianza, no eres capaz de tirarte”, afirma rotundo Carlos López Infante en una conversación con EL PAÍS. “La seguridad es extrema en este trabajo. Los empresarios no se la juegan y mucho menos los artistas con su propia vida”, insiste.
elpais.com
Consultado el: 21/09/17