Fecha de actualización: Jueves 2 de junio de 2022
Todos sabemos lo bellos que son la maternidad y la paternidad, lo bonito que es ver crecer a nuestros cachorros, pero poco se habla de esos momentos más oscuros donde llegamos a rincones de nosotros mismos que no conocíamos. La maternidad es un momento de inflexión en nuestras vidas, de redescubrimiento de una misma.
Desde 2021 podemos gozar de una baja compartida o alternada con el padre, y ahora viene el momento esperado y temido a la vez: la vuelta al trabajo. Por fin, las mujeres podemos decidir el futuro que queremos para nosotras mismas y un trabajo que nos hace sentir bien, llenas, satisfechas. Sin embargo, seamos realistas, la sociedad española no pone fácil el hecho de ser madre y el poder tener una vida laboral plena, al menos durante los primeros años de crianza, los cuales coinciden con nuestros mejores años a nivel laboral.
El hecho de reincorporarse al mundo laboral es un soplo de aire fresco para dejar de ser madre todo el día, pero también puede ser un factor estresante más. A partir de ese momento, debemos compaginar horarios, preparar comidas, ir al trabajo sin dormir, organizar los momentos en los que el pequeño está enfermo, etc. Si cuantificáramos las horas que pasamos organizando todo esto, estaríamos igualándolo a dirigir una empresa a tiempo parcial, como mínimo. Todo ese estrés puede llevarnos a un gran desgaste emocional.
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Última visita: 02/06/22