Fecha de actualización: Viernes 15 de mayo de 2020
Las pantallas protectoras comenzarona utilizarse en entornos sanitarios ante la falta de otro tipo de accesorios que protegiesen tanto de esparcir el virus como de ser contagiado al menos protegía algo y era más sencillo de conseguir.
Es decir, se usaba una mascarilla quirúrgica para no contagiar y la pantalla para no ser contagiado, algo que se ha empezado a generalizar. Su uso era algo sobre todo momentáneo, para salir del paso mientras llegaban accesorios como las mascarillas FFP2 y FFP3.
El siguiente artículo nos explica cuál es el objetivo de las mismas, que no es otro que evitar en entornos cercanos a posibles contagiados o en espacios en los que no se puede respetar la distancia, el contagio directo. Es decir, la idea de su uso es que las gotículas que se expulsan al hablar, toser o estornudar no lleguen de forma directa sobre todo a los ojos aunque también evitan cierto impacto en boca o nariz. El problema es que no sirve para cubrir todo y no, no sustituye a la mascarilla aunque haya gente que la use como sustitutivo.
El Confidencial
Última visita: 16/05/20