Fecha de actualización: Viernes 20 de mayo de 2022
Con la que sigue y sigue cayendo, el autor de best-sellers sobre inteligencia emocional Daniel Goleman se pregunta cómo es posible alcanzar un cierto nivel de bienestar mental en un mundo tan plagado de crisis: la climática, que arrastramos desde hace años; la bélica, que amenaza con extenderse, y que conlleva problemas económicos; la sanitaria, que no cesa… Todo ello nos pasa factura –a unos más que a otros, y en especial a las generaciones más jóvenes–, hasta el punto de que no hay día que no se publique alguna encuesta relativa al incremento de los sentimientos de depresión e incluso de las tendencias suicidas. Y claro, el primero en pagarlo es el puesto de trabajo. Pero… ¿y si ayudar a los empleados a conectar con el verdadero valor y propósito de su tarea se muestra sumamente rentable? Veamos cómo.
Este experto en bienestar psicológico laboral asegura que los empleadores podrían estar sacando conclusiones equivocadas de la “Gran Renuncia” acaecida en suelo estadounidense. Y su argumento es que este fenómeno mediático ha llevado a muchas empresas a reconsiderar el agotamiento de sus plantillas y a comenzar a preocuparse por el bienestar. Pero de forma un tanto errónea, al considerar que recurriendo simplemente a contratar algunas sesiones de mindfulness y ofreciendo tiempo libre ilimitado –es decir, considerándolo un coste asumible, en lugar de una inversión rentable–, ya estaba solucionado el problema. Y no estando mal ninguno de las dos, como métodos para reducir determinada suerte de cansancio mental, resulta obvio que no constituyen una solución a largo plazo.
Este experto cita a Christina Maslach, psicóloga de la Universidad de California en Berkeley, como autora de algunas de las primeras investigaciones sobre el agotamiento laboral. Según ella, este aparece cuando el cansancio emocional, la despersonalización y una sensación menguada de logro personal se presentan de modo simultáneo.
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Última visita: 20/05/2022