Fecha de actualización: Miércoles 7 de septiembre de 2022
Las situaciones de estrés y ansiedad tienen un impacto especialmente dañino sobre las personas que sufren migrañas crónicas. En estos pacientes, la incertidumbre, el miedo o las noticias negativas pueden generar un malestar emocional que se relaciona de manera directa con un nuevo episodio o una molestia acentuada de esta patología. Y es que el estrés, la tensión o la angustia son factores ambientales que pueden desencadenar o empeorar un episodio de migraña.
La tensión del trabajo, la evolución de la economía, el nuevo contexto internacional, así como otras dificultades personales, suponen condicionantes claves para que se produzcan repeticiones de esta dolencia que sufren, de manera general, más mujeres que hombres. Tal y como señala el reciente estudio Cigna 360 Well-Being Survey 2022, la política global y el conflicto internacional actual es una fuente de estrés que afecta ya a casi un 30% de la población, convirtiéndose en una situación de estrés adicional para aquellos casos de migrañas crónicas.
Las migrañas son un tipo de enfermedad neurológica en la que los pacientes sufren una cefalea de gran intensidad, aguda y recurrente, que suele tener una duración de entre 2 y 72 horas, y que se manifiesta, a menudo, con un dolor pulsátil que afecta a un solo lado de la cabeza. En casos más severos, este dolor puede venir acompañado de náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz. En algunos pacientes, además, es posible ver un conjunto de signos de advertencia o “aura” como la visión borrosa o destellos luminosos que aparecen antes del dolor de cabeza.
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Última visita: 07/09/2022