Fecha de actualización: Miércoles 27 de julio de 2022
A lo largo de una conversación a ambas partes les gusta qué les escuchen, pero de verdad. Sin que la persona o personas con las que está hablando estén interrumpiendo lo que está diciendo o que estén haciendo otras cosas. Estos factores llevan a que no haya una conexión real entre las personas que están participando en esa conversación. Por ese motivo es fundamental realizar una escucha consciente. Si se quiere llegar a conectar con las personas más allá del simple intercambio verbal, lo primero es aprender a escuchar conscientemente. Para esto es necesario estar atentos a la profundidad del otro como de la nuestra.
Lo normal es escuchar sin conciencia, es decir, estando encerrado dentro de una máscara propia, que solo permite mostrar lo superficial de cada uno. Esto lleva a no poder abrirse realmente al otro. Esta escucha deja una sensación de falta de vínculo, e incluso de incomprensión puesto que no permite llegar a conectar correctamente.
El mayor problema de esta escucha consciente es la escucha inconsciente. Se escucha condicionado por el “ruido mental” de pensamientos de cada uno. Durante una conversación nuestra mente no para y se centra en solo esa persona, si no que a lo largo de esa charla la mente de cada uno se desvía y piensa en otras cosas, llegando a oír a esa persona, pero no escuchándola realmente.
Todo el mundo tiene una “oreja dentro” y una “oreja fuera”. La oreja dentro está enfocada en nuestro interior. Se escucha enfocando la atención a los pensamientos, emociones y sensaciones que surgen a lo largo de la conversación mientras la otra persona habla. Y la oreja fuera, es la entrenada para prestar atención a lo que la otra persona está expresando más allá de las palabras.
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Última visita: 27/07/2022