Fecha de actualización: Lunes 16 de febrero de 2026
En el ámbito laboral, esta función protectora se ve sometida a un estrés constante: exposición a sustancias irritantes, cambios bruscos de temperatura, humedad, fricción, radiación ultravioleta (UV) y otros factores que pueden comprometer su integridad. Por ello, la protección cutánea no es un complemento, sino un elemento esencial de la prevención de riesgos laborales.
En los últimos años, la evidencia científica y los datos epidemiológicos han puesto de manifiesto que la falta de cuidado de la piel no solo afecta al bienestar del trabajador, sino que también repercute directamente en la productividad, el absentismo y la aparición de enfermedades profesionales. La dermatitis laboral continúa siendo una de las patologías más frecuentes en sectores como la industria, la limpieza, la alimentación, la construcción o el transporte. A esto se suma un riesgo creciente: el aumento de los casos de cáncer de piel en Europa, especialmente entre trabajadores expuestos al sol durante largas jornadas.
La evidencia es clara: proteger la piel es proteger la salud, la productividad y la seguridad del trabajador.
¿Por qué las manos sufren tanto en el trabajo?
Las manos son, sin duda, la parte del cuerpo más expuesta en la mayoría de las profesiones. Su contacto constante con sustancias químicas, agua, aceites, fricción, herramientas o temperaturas extremas las convierte en una zona especialmente vulnerable.
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Última visita: 16/02/2026