Fecha de actualización: Miércoles 22 de junio de 2022
Retrasar la edad de jubilación, una opción a la que sucumben cada vez más gobiernos para prolongar la vida laboral y mantener las economías, puede tener efectos nocivos para la salud. Es la conclusión de un estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que advierte, no sin matices, de que atrasar la salida del mercado laboral podría aumentar el riesgo de morir antes de cobrar la pensión.
La fundación ha analizado la reforma de las pensiones en España y ha comparado la evolución (en términos de salud) de individuos que comenzaron a cotizar al sistema de Seguridad Social antes del 1 de enero de 1967 y después de esa fecha, cuando se modificó la edad de jubilación anticipada, cuya solicitud se retrasó de los 60 a los 65 años (salvo circunstancias particulares).
Según la investigación de Fedea, los trabajadores que comenzaron a cotizar después de enero de 1967 "tienen 2,5 puntos porcentuales más de probabilidad de morir antes de solicitar una pensión". Sin embargo, hay que tener en cuenta muchos factores.
Las condiciones de trabajo de los individuos antes de la jubilación son indisociables a las conclusiones del estudio ’El impacto de la edad de jubilación sobre la mortalidad’. El texto apunta a que el riesgo de fallecimiento afecta más a las profesiones más exigentes físicamente y a aquellas más expuestas al estrés emocional y mental.
elEconomista
Última visita: 22/06/22