Fecha de actualización: Jueves 9 de abril de 2020
Ingresar a una persona joven a la UCI porque empeora en pocas horas, ver a pacientes que pasan las horas solos, hijos que no pueden despedirse de sus padres, enfermos que fallecen sin compañía o explicar a una nieta que si su abuela empeora no podrán ofrecerle todos los recursos porque son limitados. Estas son algunas de las situaciones que el personal sanitario está viviendo a diario estas últimas semanas.
“Además de equipos de protección individual, el personal sanitario necesita también apoyo psicosocial porque si no les acompañamos vamos a pagar un precio muy alto”, dice Luis Encinas, enfermero de Médicos Sin Fronteras. Curtido en otras contiendas como la lucha contra el ébola, ahora está asesorando a las autoridades sanitarias españolas. Calcula que la mayor presión llegará a las UCI a mediados de abril.
“El objetivo es evitar un estrés postraumático”, dice. La naturaleza humana te hace aguantar mientras dura la emergencia y el estrés, pero cuando la tensión desaparece puede haber muchas bajas por depresión o estrés postraumático. Médicos, enfermeras y auxiliares están preparados a enfrentarse a la muerte, pero no tanto.
La Razón
Última visita: 09/04/20