Fecha de actualización: Lunes 15 de octubre de 2018
Un amplio abanico de investigadores de todo el mundo llevan años buscando los fenómenos que están naciendo y evolucionando fruto de la conexión permanente en la que nos hemos envuelto: el síndrome de la llamada fantasma (¿será mi móvil el que suena?), la nomophobia (no-mobile phobia, no tener acceso al móvil, que emerge especialmente en vuelos largos, por ejemplo), desorientaciones y mareos al navegar por determinados entornos digitales, la depresión por no recibir notificaciones en redes sociales, el llamado efecto Google (para qué memorizar algo, si siempre lo tendré disponible), etc.
Y es que no son pocos los efectos que nos ha traído la capacidad de comunicación permanente que tenemos en nuestros dispositivos móviles, tal y como señala el autor del siguiente artículo. Muchos de estos fenómenos ya existían;ahora se han acelerado.
Tal es así que estos últimos días se ha estado tramitando en el Congreso de los Diputados la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos y de Garantía de Derechos Digitales. Incorpora en su redacción el reconocimiento al llamado derecho a la desconexión digital, que dice explícitamente: “Los trabajadores y los empleados públicos tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal o familiar”.
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Autor: Alex Rayón
Última visita: 15/10/18