Fecha de actualización: Martes 3 de octubre de 2017
El absentismo se volvió a agudizar durante el pasado 2016, creciendo por encima de la economía y el empleo, situando la tasa ya en el 4,88%.
El coste total por absentismo por incapacidad temporal ha aumentado un 10,91% en el último año y ha supuesto casi 68.500 millones de euros a nuestra sociedad (en términos de gasto en prestaciones de la Seguridad Social, costes directos de las empresas y coste de oportunidad de la producción de bienes y servicios que se han dejado de producir), según recoge el VI Informe de Adecco sobre absentismo laboral. «No sólo supone una pérdida económica para la empresa, sino que puede ser uno de los principales motivos del deterioro de la competitividad, productividad y organización de la compañía», apunta Fernando Bazán, socio laboral de Deloitte Legal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que entre el 30% y el 50% de todas las bajas laborales están relacionadas con problemas de estrés derivados en ocasiones de un mal ambiente de trabajo o de desmotivación, un porcentaje que se podría reducir con mejores políticas de prevención. «El absentismo cuando se revela muy alto es muy descontrolado y los efectos son devastadores. Es difícil reorganizar la producción, cumplir con los plazos de entrega, etc.», explica Bazán. El problema radica, según este experto, en esa baja por incapacidad temporal, que aún siendo legal no está prevista. «Por ejemplo, ese lunes o viernes que no se va a trabajar o las ausencias constantes e intermitentes. Es un absentismo de falta de compromiso y de ausencia de respeto al trabajo, que se ha agudizado con la recuperación económica».
La Razón
Consultado el: 03/10/17