Fecha de actualización: Jueves 18 de mayo de 2017
El rendimiento de un trabajador está directamente relacionado con el clima laboral (medio físico, material y humano) y su calidad influye directamente en la satisfacción y productividad de los trabajadores.
Por otra parte, la falta de rendimiento suele tener efectos negativos que afectan a la organización y que se traducen en desconfianza, miedo o disfunciones, efectos que pueden estar relacionados con los riesgos psicosociales y que no siempre son tenidos en cuenta por todos los directivos de las empresas.
Factores que influyen en el rendimiento
1. Confianza y comunicación. Son dos aspectos estrechamente relacionados entre sí, dado que si no hay comunicación dentro de una empresa -o si ésta no es fluida o transparente- crece exponencialmente la desconfianza entre los empleados. La comunicación es además el verdadero medio para alcanzar la cooperación en los equipos.
2. Estilo de liderazgo. Factores como la baja motivación, alta rotación o absentismo, pueden estar relacionados con un liderazgo deficiente en la organización o pueden ser elementos nocivos que afecten a la misma. Debe tratarse de un liderazgo “aceptado”. Las personas reclaman ser dirigidos por líderes capaces de conseguir de sus equipos los niveles de compromiso, motivación, iniciativa y creatividad óptimos.
3. Objetivo común. Los objetivos individuales deben ser alcanzables y ser coherentes con el objetivo común de la compañía. Ambos objetivos deben estar alineados. En caso contrario es muy complicado alcanzar niveles de desempeño excepcionales.
4. Procesos operativos y eficaces. Cada vez más los trabajadores buscan organizaciones que no estén ancladas en procesos lentos, excesivamente burocráticos, con interminables reuniones en las que nadie parece decidir nada. Debe tratarse de procesos ágiles, que eviten el “gaspillaje” o desperdicio de tiempo en aspectos que no aportan un valor añadido a lo realmente importante, con toma de decisiones y en los que cada miembro del equipo pueda demostrar sus destrezas y su experiencia. Todos los miembros del equipo deben tener capacidad para aportar y/o proponer ideas a cada proyecto. Únicamente así obtendremos su implicación y compromiso.
5. Misión y compromiso. Un empleado debe tener claros sus objetivos y lo que aportan a la organización. Si los colaboradores desconocen la misión de sus objetivos difícilmente podremos obtener el grado de compromiso deseable. Esos objetivos deben ser claros y deben estar alineados asimismo con el objetivo común.
6. Valores corporativos. Cada vez tiene una mayor importancia este aspecto en las compañías. Tal y como señalan los expertos, las personas no queremos hacer tareas simplemente, sino poder ofrecer nuestras ideas, debatir con libertad, crecer profesionalmente y contribuir al futuro de la compañía, sintiéndonos identificados con los valores de la empresa. Se trata de la cuestión del "ADN" de las compañías.
7. Reconocimiento. Cuando se alcanzan los objetivos propuestos, los miembros del equipo responsables de ese resultado deben ser recompensados, tanto a nivel de grupo, como de forma individual. Este refuerzo potenciará la motivación de los empleados y favorecerá que trabajen más contentos y, en consecuencia, de forma más eficiente. Actualmente, una alternativa cada vez más recurrente y valorada de recompensa es el salario emocional, algo que se puede conseguir por ejemplo mediante medidas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar.
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